El romanticismo del rigor científico.
- Javi James

- 30 jun
- 6 min de lectura
Este no es un artículo reduccionista, y menos aún filosófico. Lo que aquí hago, es exponer en materia taxativa lo que probablemente ya esté implícito en lógica, y más aún en física, pero quizás, solo quizás, está siendo ignorado.
En primer lugar, quiero proponerte que no asumas una posición inicial, solo que leas con una visión imparcial honesta. Deja lugar al cuestionamiento interno, que lo único absoluto es el amor, como fuerza cohesiva.
Al parecer, el rigor científico respeta convenio bajo un paradigma tan interesante como necio — en cierto aspecto —. Esta necedad radica en la estructura misma de su rigor. Puesto que, los convenios, son los que limitan el enfoque que terminan acorralando al discernimiento, como una maniobra neurofisiológica. Sin embargo, y ambiguamente, esos límites son los que también permiten trascender al estilo disruptivo, ya que, sin ellos, no habría límites por romper, ni premios nobel por entregar. Esta paradoja es lo que da vida, porque sin ella no habría experiencia. Entonces, rectifico, y digo que el rigor no está en la estructura, sino en la necedad obsesiva de sostener esa estructura de rigor.
Esta actitud, es propia de un estado mental en entropía. Pero como bien se describe en termodinámica, la entropía es solo un estado de cuatro. En vedanta, ese estado se reconoce como un mecanismo de acción, aunque solo si es bien gestionado. De lo contrario es una cárcel. En términos físicos, si la entropía no se utiliza como mecanismo de acción, el sobrecalentamiento comenzará a quemarlo todo. Pero ¿Qué significa esto?
En términos neurofisiológicos y luego socio culturales, este sobrecalentamiento producto de la necedad de la ciencia, significa manipulación mental de masas, porque cualquier estructura al pretender ser un paradigma imperante, somete al individuo a lo que en derecho natural conocemos como “diminutio capitis”, alterando su discernimiento — el individuo se siente disminuido antes las estructuras, se siente temeroso y cree que necesita validación externa —.
Pero espera, siendo justos, podríamos considerar que no existe tal manipulación, sino que es la falta de discernimiento del individuo la que determina si uno mismo es manipulado o no. Entonces, este juego dual es el que siempre vamos a encontrar en todos los aspectos de la vida. Y adivina qué, tiene una lógica física, no es filosofía. Ya lo veremos.
En virtud de lo expuesto, se podría decir que esta conceptualización de la necedad obsesiva del paradigma científico es relativa, dado que, si bien en un aspecto revestiría una limitación, con el afán de mantener orden y cierta coherencia, también invitaría a la disrupción. Sería algo así como un mal necesario. Es una retórica que se da constantemente.
Más allá de las estructuras, de los paradigmas, y de los convenios, lo que permite evolución, es la misma función neuronal del individuo en proceso de optimización, como unidad de consciencia experimentando la singularidad. Y mira que hermoso, porque esa misma función es la que coloca bloqueos para ser trascendida. Hasta ahora, este artículo suena romántico, pero recién estamos llegando al “rigor” del mismo.
Ahora quiero que conceptualicemos para ordenar. Si la ciencia convencional requiere de mediciones y demostraciones, es porque busca validación externa, para contrastar. Hay una necesidad. Es lo que la consciencia hace, busca contraste para comprenderse a través de su reflejo. Entonces, con este razonamiento lógico, me gustaría que identifiques a esta ciencia como ciencia exógena. Estudia los parámetros de forma externa, racional, analítica. Un abordaje intelectual de segmentación.
En paralelo, tendríamos lo que sería la ciencia endógena, que estudia de forma interna, emocional, reflexiva. Un abordaje inteligente, absolutamente empírico. Un ejemplo de esta ciencia, es el Yoga Sutra, que enseña hace miles de años a activar y dominar la ingeniería bioeléctrica interna.
Fíjate esto, la ciencia exógena ha publicado cientos de papers y estudios de esta ciencia endógena Yogi, dándole cierto lugar a través de la neurociencia y la cuántica, pero con algo de resquemor, porque como utilizan su rigor, continúa siendo algo exógeno, continúan en la búsqueda de validación. Y claro, como la ciencia endógena no tiene el rigor de buscar validación, solo de autovalidarse, no hay compatibilidad con lo convenido.
Lo endógeno es aquello que te invita a ser tu propia rata de laboratorio, y que luego de ser tu propio experimento, solo podrás compartir un pequeño porcentaje de él. Quizás el 5%, con suerte, porque la experiencia es intrasmisible. Y eso, es lo único real. Lo que llamamos realidad puede tener una configuración predeterminada, y hasta convenida, pero el colapso de esas experiencias individuales es lo que le termina dando la trama, más o menos dramática — esto es para otro artículo —.
Estudiar los procesos circunstanciales como lo hace la ciencia exógena es hermoso, y para mí, es un arte, pero como en todo arte, está la obra y el artista. La obra es lo que se ve. Y lo que se ve, solo es una pequeña parte del potencial utilizado. Ese potencial es el artista. Entonces, pretender que solo la obra sea llamada ciencia, y que el artista sea negado como ciencia, es más que un despropósito, va en contra de las leyes de la física, y ahora te lo explico. Antes déjame decirte algo más; Esto no solo significa que el artista es parte de la ciencia, sino que es “la ciencia primera”. Por lo tanto, la obra es el efecto secundario de esta ciencia primera, es el producto, es aquello externo que tanto nos esmeramos en estudiar ¿Y lo endógeno? ¿Lo estudias? Ten en cuenta que estudio significa aplicación. Interesante ¿no?
Vamos con la física. Ya tenemos dos elementos; ciencia exógena y endógena. A simple vista incompatibles. Pero según ley de Watts pueden ser potencia. Si lo endógeno es potencial (V) y lo exógeno es lo que fluye como corriente (A), el producto de esto es una verdadera potencia (W) — V . A = W —. Es una ecuación simple y validada por convenio, como le gusta a la ciencia exógena. Y fíjate algo, el orden de los productos alteraría el resultado. La corriente eléctrica fluye a partir de un potencial, que conocemos como tensión eléctrica. Sin potencial inicial no hay corriente. Tú enchufas un electrodoméstico a un toma corrientes, porque de esa forma estás solicitando ese potencial ¿O acaso el toma corrientes en la pared le pide electricidad al electrodoméstico?
Entendido esto, sabemos que el orden correcto genera una potencia. En Yoga, esto se conoce como kundalini, un sistema cuya estabilización requiere de mucha disciplina para ser dominado. Pero lo que quiero decir es, si no hay orden, solo hay disonancia, ruido eléctrico. Y eso, es lo que vemos en la vida cotidiana, disonancia entre ciencias. Solo deben reconocerse abiertamente, y esa coherencia generará un cambio poderoso en la humanidad ¿Qué implica esto? Que como individuos soberanos y con discernimiento, no accedamos al diminutio capitis. Es decir, obsérvate cuando sientas que esperas la validación de alguien más, y sobre todo, si esperas la validación de una estructura ficticia, como un organismo gubernamental, una institución, o un paradigma, político, religioso, científico o económico. Estos últimos cuatro paradigmas representan las cuatro funciones mentales de la consciencia, y su dominio es lo que el vedanta ha intentado enseñar por miles de años, de forma más endógena que exógena.
Digo que te observes, porque eso habilitará la reflexión que te permitirá frenar y recapacitar. Entiende que no es natural disminuirse. Lo natural es adoptar un campo neuronal sintérgico, es decir, coherente, y donde hay alta coherencia no hay miedo, no hay amenazas, no hay respuesta instintiva biológica controlando tu sistema. Cerebro límbico primando ante el reptiliano genera resultado coherente en el neocórtex (Validado por la ciencia exógena —jaja—). Esta reflexión no debe llevarte a confrontar con aquello que de primera parece disminuirte, sino que debe llevarte a aprender a interactuar con eso. Enojarte con un sistema te coloca directo en el lugar que ese sistema por algoritmo ya tiene predeterminado. Danza entre lo predecible y el hacking, como una verdadera potencia, como hebras de ADN.
En conclusión, podríamos decir que el hecho de no comprender el orden y la sinergia de la dualidad, acota el margen probabilístico de la experimentación, y con ello el de la teorización. Puesto que, si en lo procedural el experimento excluye al mismo experimentador como el sentido primero, de arranque ya hay una clara penalidad física y lógica.
Hemos llegado al final, espero lo hayas disfrutando. Gracias por leerme. Y recuerda… nada personal.
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